Especial – Lucha contra el Cáncer de Mama

Estamos en el mes de octubre y muy probablemente ya haz comenzado a ver personas que llevan un lazo rosa en su pecho, muchos ya sabemos que trata del apoyo a la lucha contra el cáncer da mama, pero nunca te has preguntado ¿Por qué un lazo rosa? aquí tienes la respuesta.

La idea de los lazos empezó a principios de los 90s como símbolo de la prevención y apoyo. En aquella época, había una canción de marcha llamada “Tie a Yellow Ribbon”, la cual inspiró a Penney Laingen, esposa de un rehén americano en Irán, a usar lazos amarillos para mostrar apoyo no solo a su esposo, sino a todos los rehenes y sus familias. De hecho, hoy en día muchos americanos siguen usando el lazo amarillo para recordar a todos aquellos que luchan por su país fuera de las fronteras.

Poco tiempo después, los activistas del Sida, viendo el impacto que causaron los lazos amarillos para mostrar apoyo a los soldados, se preguntaron: “¿Y qué hay de los que llevan una lucha aquí en casa?” Tiñeron lazos de color rojo (por ser el color de la pasión), los repartieron y se hizo realmente famoso cuando el actor Jeremy Iron lo puso en su traje durante unos Tony Awards.

Los lazos de colores se habían impuesto como una forma de mostrar apoyo a una causa… Incluso, el New York Times declaró el año 1992 como “El Año del Lazo”.

Hasta allí todo bien, vemos el impacto que los lazos de colores han causado en el mundo, sin embargo, en nuestra investigación para este especial, nos dimos cuenta que muchos sitios web dan como creadora del lazo a Evelyn Lauder cuando en realidad, lo que Lauder realizó junto a la periodista Alexandra Penney fue una adaptación de una idea que ya se venía cocinando.

Charlotte Hayley, una mujer que había batallado contra el cáncer de mama, introdujo por primera vez el concepto de usar lazos en la lucha contra este padecimiento. Pero estos lazos no eran rosados, sino de color durazno. Además, los entregaba con una nota que decía: “El presupuesto anual del Instituto Nacional de Cáncer es de 1.8 billones de dólares, pero solo el 5% va para la prevención. Ayúdanos a despertar a nuestros legisladores y a los Estados Unidos usando este lazo”.

La información llegó hasta Alexandra Penney, editor en jefe de la revista Self, quien en ese momento (1992) estaba trabajando en una edición especial de la prevención del cáncer de mama. Penney contactó a Hayley para hacer algo juntas, pero a ella le pareció que la iniciativa de la revista era demasiado comercial y rechazó el proyecto. Aquí debo decir que creo que ella se equivocó, pues toda lucha, además de convicción, necesita dinero para hacer llegar el mensaje masivamente… además, el cáncer es una enfermedad que requiere dinero (incluso desde su prevención porque la maquinaria es muy costosa).

Pero no todo quedó allí, pues en esa edición de la revista Self había una editora invitada muy importante, una mujer que había logrado vencer el cáncer de mama y esposa de uno de los empresarios más importantes del mundo cosmético: Evelyn Lauder.

A ambas les gustaba la idea que había tenido Hayley de repartir lazos, pero por cuestiones legales debieron cambiar el color y lo hicieron al rosado. Primero por ser un color sumamente femenino y las mujeres son más víctimas de este padecimiento que los hombres. Y segundo, porque ya Susan G. Komen, con su fundación de cáncer de mama, había repartido lazos rosa en su carrera anual en Nueva York (inspirada en el lazo rojo del Sida).